Huevos de gallinas alimentadas a base de maíz

Huevos rancheros

Una receta que equivale a comida casera, sabrosa, reconfortante y muy representativa de la cocina mexicana.

Huevos rancheros con huevo frito, frijoles negros, salsa de tomate y queso desmenuzado sobre tortilla de maíz, servidos en un plato azul.

Qué son los huevos rancheros y cuál es su origen

Los huevos rancheros son un plato tradicional de la cocina mexicana, muy típico para el desayuno (aunque entran de maravilla a cualquier hora).
En su versión más clásica, consisten en huevos fritos servidos sobre tortillas de maíz, acompañados de una salsa de tomate caliente, normalmente hecha con tomate, cebolla, ajo y chile. A partir de ahí, cada casa o restaurante le da su toque: frijoles refritos, aguacate, queso fresco, cilantro, arroz o incluso chorizo.
Es un plato sencillo pero muy contundente, pensado originalmente para dar energía a la gente del campo antes de empezar la jornada. De ahí su nombre: “rancheros”, porque era habitual en los ranchos.
Lo bonito de los huevos rancheros es que no hay una única receta correcta. Hay versiones más picantes, otras más suaves, con salsa roja o verde, y adaptaciones fuera de México que cambian ingredientes según lo que haya a mano.

¿Qué se necesita para hacer huevos rancheros?

Para la salsa necesitaréis 3 tomates, 1/2 cebolla, 2 chiles verdes (serranos), 2 chiles de árbol (los típicos rojitos) y 1 diente de ajo. Para la consistencia, añadiremos un tarro de puré de tomate.

También hará falta una lata de frijoles (negro, rojo, blanco…). Lo ideal sería hacer frijoles refritos de cero, pero para agilizar la receta haremos la versión fácil.

Utilizaremos en esta receta unas tortillas de maíz pequeñas. Podéis comprarlas echas en cualquier supermercado de vuestra zona, aunque nosotros recomendamos hacerlas en casa. Esta receta de Directo al Paladar merece la pena seguirla.

Por supuesto, ten especias a mano. Aportarán una profundidad de sabor que cambia totalmente el resultado de la receta.

Cómo prepararlos paso a paso

En una sartén con aceite ponemos los tomates con piel, la cebolla y los chiles. Sofreímos por 10 minutos mientras se van tostando con cuidado. Una vez hecho esto, los pasamos a una batidora con un chorro de agua y batimos. No los deshagas demasiado: la consistencia final debe de ser de verduras troceadas.

Devuélvelos a la sartén y salpimenta. Añade también ajo en polvo. Dejamos reducir unos minutos hasta que quede una salsa más consistente. Luego retira.

A continuación, se fríen las tortillas de maíz en aceite de girasol hasta que estén doradas y crujientes. Es mejor hacerlo a fuego medio para que no se quemen y queden bien hechas por dentro.

Aparte, se preparan los frijoles negros refritos machacando las habas negras y pasándolas por la sartén con un chorrito de aceite. Si quedan muy espesos, se puede añadir un poco de agua o caldo para darles una textura más cremosa.

Freímos los huevos fritos en aceite de oliva muy caliente que no llegue a humear. Cuando la puntilla se empiece a formar pero la parte superior de la clara siga transparente, esparce una cucharada del aceite caliente sobre esa parte para cuajarla. Evita echar aceite encima de la yema.

Sobre las tortillas calientes se extienden los frijoles y, a continuación, se colocan los huevos fritos, que tienen la yema ligeramente líquida para que se mezcle con el resto de ingredientes. Se añade la salsa por encima al gusto (mejor poco a poco para no tapar los sabores).

Para terminar, se espolvorea queso cotija o, en su defecto, feta desmenuzado y, si te ha sobrado, añade cebolla morada en crudo, cortada fina para que no resulte demasiado fuerte.

Se remata con cilantro y perejil frescos, mejor recién picados, y se acompaña con salsa agria o crema, servida aparte para que cada persona se sirva a su gusto.

Manos rompiendo un huevo y echándolo en una sartén con aceite caliente sobre una placa vitrocerámica.

Huevos rancheros como desayuno completo y nutritivo

Este es definitivamente un desayuno potente para empezar el día con buen pie. Los huevos están llenos de proteína, favorecen la salud de los ojos y están repletos de vitaminas y minerales. Son super saciantes porque están llenos de proteínas. Además, tienen pocas calorías.

Por otro lado, los frijoles ayudan a controlar el peso, mejoran la digestión y regulan el azúcar en sangre, entre muchos otros beneficios.

El aguacate, un superalimento, aporta salud al cabello y piel, tiene propiedades antiinflamatorias y contribuye en salud cardiovascular.

El tomate protege contra el cáncer y enfermedades cardiovasculares, además de fortalecer el sistema inmune.

Los chiles son especialmente potentes en antioxidantes y, curiosamente, estimulan la liberación de endorfinas, produciendo sensación de felicidad…

Así que ya sabes, si quieres empezar bien el día… ¡desayunar huevos rancheros es una buena opción!

 

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