Huevos de gallinas alimentadas a base de maíz

¿Necesitamos vitamina D en verano? El papel del huevo en tu alimentación

Cuando hace sol podemos dar por hecho que nuestras necesidades de vitamina D están más que cubiertas. Pero no es así. Las cremas protectoras (tan necesarias para evitar problemas importantes de piel) o vivir en zonas con déficit de vitamina D hacen que lo recomendable sea combinar una exposición solar diaria moderada con la ingesta de alimentos ricos en vitamina D, como los huevos Demillo.

Y es que el sol es la principal fuente de esta vitamina, pero no siempre basta. Ni siquiera en los meses de más luz.

¿Para qué necesitamos la Vitamina D?

Solemos asociar los huesos fuertes al calcio, pero el calcio, por sí solo, no llega a donde tiene que llegar. La Vitamina D es la que regula cuánto calcio y cuánto fósforo absorbe nuestro cuerpo, y por eso contribuye a que huesos y dientes se mantengan sanos.

Además, ayuda al funcionamiento normal del sistema inmunitario y al mantenimiento de la función muscular. Dicho de otro modo: es la que abre la puerta para que el resto entre.

¿Por qué puede faltarnos Vitamina D aunque haga sol?

Empecemos por la hora. La radiación UVB, la que activa la producción de vitamina D, aprieta entre las 12:00 y las 15:00. Pero esas son también las horas en las que la Academia Española de Dermatología recomienda alejarse del sol: son las más peligrosas para nuestra piel y nuestra salud, porque los rayos ultravioleta caen con mayor intensidad y verticalidad.

Y luego está la vida de interior. Sea la época del año que sea, la mayoría pasamos casi todo el día bajo techo, y el cristal de las ventanas bloquea la radiación UVB. Es decir, que el sol que entra por la ventana de la oficina no nos sirve.

¿Es verdad que llenamos las reservas para todo el año?

Esta es la creencia más extendida de todas: la idea de que los meses de más sol nos dejan el depósito lleno para el resto del año. Pues resulta que no funciona así.

Es cierto que la vitamina D es liposoluble y que se acumula en el tejido graso y en el hígado, pero no en cantidad suficiente para cubrir los meses siguientes: se va eliminando en cuestión de semanas. Por eso los especialistas insisten en que es más razonable un aporte continuado a lo largo de todo el año que una «sobredosis» puntual, sobre todo si esa sobredosis se busca a base de exponerse al sol más de lo recomendable.

Así que no hay un depósito que se llene de una vez y dure meses. La vitamina D hay que aportarla cada día, en enero y en agosto.

El huevo, tu aliado de Vitamina D todo el año

El huevo es una de las pocas fuentes naturales de vitamina D, y además es un alimento que siempre tenemos a mano en casa. Concretamente está en la yema, y uno solo aporta casi el 20% de la cantidad diaria recomendada.

¡Pero esto no es todo! La clara aporta proteína de alto valor biológico, que ayuda a mantener la masa muscular y hace la comida mucho más saciante. Por eso lo interesante es tomar el huevo entero, no media parte.

Y para aprovechar al máximo la vitamina D del huevo, sigue estos consejos: come la yema entera, que ya te hemos contado que es donde está, y cocina el huevo hervido, escalfado o a la plancha. Según un estudio, cuando cocemos el huevo absorbemos el 90% de sus proteínas y sus vitaminas y minerales.

Siempre decimos que el huevo es un súper alimento, y lo sigue siendo en cualquier época del año. Si quieres profundizar en la relación entre el huevo y esta vitamina, aquí te lo contamos con más detalle.

Por qué en Galicia tenemos déficit de Vitamina D

Si vives en Galicia, hay dos motivos más para prestarle atención. El primero es la latitud. Galicia está a unos 43º norte, y cuanto más lejos del ecuador estemos, menor será la intensidad de los rayos UVB en invierno, lo que frena o anula la síntesis natural de esta vitamina. A partir de los 35º o 37º de latitud, la piel apenas la produce desde finales de otoño hasta principios de primavera.

El segundo es el cielo. Aquí la nubosidad no se toma vacaciones: Santiago de Compostela ronda los 147 días de sol al año, frente a los más de 300 de ciudades como Alicante o Málaga. Menos días despejados significan menos oportunidades reales de sintetizarla, en cualquier estación.

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