El maíz en Galicia, una tradición que alimenta
El 29 de septiembre se celebra en varios países el Día Nacional del Maíz, un cereal que forma parte fundamental de la historia de Demillo… y de Galicia. Desde los icónicos hórreos del paisaje gallego hasta las recetas que pasan de abuelas a nietos, el maíz ha sido siempre un alimento esencial, tanto para nuestras familias como para los animales. Un grano que nos recuerda de dónde venimos y que sigue alimentando nuestro presente.
El maíz llegó a Galicia a principios del siglo XVII, procedente de América, y pronto encontró aquí un lugar ideal para crecer.
Los primeros cultivos documentados se dieron en la zona norte, hacia 1630, y en apenas un siglo ya se había extendido por toda la región. Su rendimiento y resistencia hicieron que desplazara a cereales como el mijo, hasta entonces muy presente en la alimentación de las aves.
Durante generaciones, los hórreos —graneros elevados típicos de Galicia— fueron el lugar donde se secaban y guardaban las mazorcas para todo el año. Parte de ese maíz se destinaba a las gallinas, que lo recibían como un alimento energético, rico en aceites y pigmentos naturales. Con el tiempo, este grano se consolidó como una base importante en la dieta de las aves de corral en Galicia, gracias a sus beneficios y a la facilidad de almacenaje.
El maíz en el refranero gallego
El maíz ha estado tan presente en la vida rural que hasta las vacas tienen refranes a su costa. Uno de los más conocidos es “Outra vaca no millo”, que nació de algo muy literal: si una vaca entraba en un campo de maíz, no solo se lo comía, también lo pisoteaba, echando a perder parte de la cosecha. Y como el millo era oro puro para alimentar a personas y animales, aquello era un pequeño desastre.
En el Refraneiro galego da vaca (Pedro Benavente Jareño y Xesús Ferro Ruibal, 1994) encontramos otros dichos que muestran la importancia del maíz en el día a día:
- “O millo que barbea denantes de San Bartolomeu, é meu; o que barbea despois, é dos bois”. Significa que cuando el maíz madura antes del 24 de agosto, el agricultor puede aprovecharlo, pero si lo hace después, lo acabarán comiendo los animales.
- “Anda o gando polo millo e durme o peguriño. Cando durme o pegureiro, o gando tralo comareiro”. Se refiere a que si el pastor se duerme o descuida, el ganado se cuela en el maíz sin que nadie lo impida.
- “O pegureiro dormido e as vacas cabe do millo”. Expresa de forma breve que cuando el pastor está dormido, las vacas ya están junto al maíz, listas para entrar y comerlo.
Estos refranes no solo hacen sonreír, también nos recuerdan la vigilancia y el cuidado que exigía un cultivo tan valioso para la economía familiar.
Un alimento que marcó la diferencia… y que nosotros seguimos usando
Con la modernización del campo, fueron apareciendo opciones de alimentación más rápidas y económicas para las granjas. Sin embargo, en Demillo hemos seguido fieles a la tradición: alimentar a nuestras gallinas con maíz. Lo hacemos porque la calidad empieza en lo que ellas comen, y porque sabemos que este cereal, presente en nuestros corrales desde hace más de 300 años, sigue ofreciendo lo mejor para su bienestar y para el sabor del huevo.
El maíz en la cocina
El maíz es también parte de nuestra cultura gastronómica. Con él se preparan desde las tradicionales broas y empanadas de millo o empanadas, hasta algunos de los postres más emblemáticos de Galicia, como la Torta de Guitiriz, o las «papas» que han alimentado a generaciones de gallegos. Su versatilidad lo convierte en base de platos dulces y salados, siempre con ese sabor auténtico que nos conecta con la tierra. Aquí te dejamos algunas recetas:
Bizcocho de maíz, limón y orujo

